domingo, 2 de marzo de 2014

Tengo la manía de usar pulseras, tengo 13 en el brazo izquierdo, juro que sin ellas me sentiría completamente desnuda. Tengo la manía de morderme el labio inferior la mayoría de las veces, más cuando estoy con él. Tengo la manía de reír como chancho, o sin sonido, quedar sin aire y con los ojos repletos de lágrimas. Tengo la manía de comer todo lo que sea de o con limón; helado de limón, la misma fruta, jugo de limón, etc. Tengo la manía de ponerme nerviosa cuando la gente me mira fijo a los ojos. De olerme el pelo cuando aún esta mojado y con olor a shampoo. Tengo la manía de encender la televisión cuando estoy sola para sentirme acompañada. De comprar siempre que puedo un paquete de cualquier clase de gomitas, es una adicción. De querer hacer muchas cosas y terminar no haciendo ninguna. Tengo la manía de hablar sola, de contarme las cosas que me pasan o inquietan como si otra persona me estuviera oyendo. Tengo la manía de mover partes de mi cuerpo sin motivo aparente, y al hacerlo que me digan que estoy nerviosa o ansiosa. Tengo la manía de que al comer algo “dejar lo mejor para lo último”, (eso me lo enseño mi abuelo), pero siempre que estoy por llegar a lo último estoy satisfecha y nunca lo puedo comer, pero aún así lo sigo haciendo. Tengo la manía de que al caminar por la calle, huelo a las personas con perfume hasta que no me quepa ninguna bocanada más de aire. Tengo la manía de cortar mi ropa, y mi pelo, no me gusta estar siempre igual. Tengo la manía de que al hacer escuchar a alguien una canción en mi celular, cambiarla rápidamente porque me aburre. Tengo la manía de enojarme por todo, aún por tonterías. De taparme la manos con las mangas de los buzos. Tengo muchas manías, tontas o no pero así como son me complementan.

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