jueves, 11 de julio de 2013

¿Reconocimiento encontrado o cordura perdida?

Esa noche de verano acabe con él, y así fue como la satisfacción inundo mi cuerpo de un placer sublime e incontrolable.
Finalmente logré ser reconocido.
Yo, Thomas un fanático de las letras y la literatura; nacido en un barrio carenciado y pequeño, el cual recuerdo con mucha nostalgia. Era un niño tonto pero perspicaz, inteligente pero inmaduro,  sufrido pero valiente.
Mi familia se constituía por mi madre Clara, y mi padre José Luis; mi padre un hombre de trabajo, él sin duda, era el sostén de esta familia. Mi madre en cambio, era una prostituta desquiciada. Solo le importaba el dinero, para su propio beneficio. Y claramente había olvidado el significado del verdadero amor;  solo tenía sexo con desconocidos por placer, y nunca aportaba el dinero que ganaba a la casa, es más, mi padre nunca lo supo.

Toda mi vida estuve rodeado por la culpa, sabiendo que mi madre engañaba a mi padre y yo nunca podría hacer nada. Trate de hablarlo con mi padre o hacérselo saber, pero yo era solo un niño de 7 años, y no sabía cómo proceder. El miedo abrumaba mi mente, y en varias ocasiones fui amenazado al descubrir hombres desconocidos en mi casa, los cuales solo querían lanzarse al cuerpo de mi madre.

A los 3 años mi padre falleció por cáncer de próstata. En sus últimos momentos, él estaba en su habitación recostado en la cama tomando mi mano, y sus últimas palabras fueron, -¡Sigue adelante hijo! Ahora serás tú el hombre de la casa, pero no quiero que sigas mis pasos, solo quiero que cumplas tus sueños.- Su mano apretó fuerte la mía, tanto como pudo, y sus ojos se cerraron lentamente. Entonces de mis ojos brotaron lágrimas llenas de tristeza, creando una húmeda e interminable línea en mis mejillas.

Toda mi vida, estuve en esa casa de dolor y mentiras, soportando a mi madre y a sus distintos hombres que se aparecían día a día. Nunca logre entender cómo pudo traicionar a mi padre, y luego de su muerte seguir haciéndolo sin culpa alguna.

Un día cualquiera, uno de los tipos que se acostaba con mi madre había venido drogado a casa, y ella tan estúpida lo había dejado entrar sin problema. Pasaron a la habitación como de costumbre.
Cuándo mi madre se hallaba en medio de su acto sexual  con otro hombre yo solía escribir textos variados en pequeñas hojas de papel, en el cuarto de al lado. Siempre trataba de concentrarme en otras cosas para no tener que escuchar sus agudos gritos de placer. Los detestaba.
Ese día, en un momento escuche a mi madre gritando mi nombre desesperadamente. Yo nunca había entrado a su habitación desde la muerte de mi padre, pero en ese momento no me quedo opción, sus gritos estremecedores me llenaron de preocupación.
El tipo con el cual se estaba acostando, estaba tratando de matarla frente a mis ojos. Por lo que cerré mi puño con firmeza y le di un golpe en la cara, hasta que cayó desvanecido por completo. Le grite a mi madre, y le dije que llamase a la policía. Ella no quiso y me dio una cachetada tan fuerte, que me dejo paralizado e inmóvil en mi lugar. Me dijo que no quería que nadie supiera lo que ella hacía en la casa, por lo que la policía nunca se enteraría.
No pude creer lo que pasaba, y a las instancias que había llegado la mujer que me había dado a luz. 
Con solo 16 años, lo único que me quedo por hacer fue escapar de esa casa del horror.

Nunca más supe sobre mi madre. Y a los 21 años, me fui a vivir en el centro de la ciudad, tenía un trabajo estable como oficinista, no era algo que me motive, pero me ayudo a sobrevivir.
Desde pequeño ame leer y escribir, era algo que alimentaba mi alma; lograba tranquilizarla y mantenerla calma.  Siempre había querido ser escritor, pero nunca logre nada con mis sueños, siempre me estancaba en las mismas cosas tontas que carecían de satisfacción, como la rutina.

Había un escritor conocido, Eric Josh, quien yo admiraba, mi padre solía leerme de él cuando yo era chico. Cuando crecí seguí comprando sus novelas de asesinato. Nunca salían a la venta en un tiempo predeterminado, Josh decía que esto era así porque necesitaba inspirarse para escribir a través de las muertes que presenciaba. Eso había despertado una idea en mí.

Tome la decisión de superar a mi ideal, Eric Josh. No iba a ser fácil, pero había que intentar. Más aún, queriendo evitar sueños rotos.
Entonces pensé que quizás superándolo, lograría estar a su nivel, sería un increíble escritor y realizaría mis sueños.

Se decía que Josh era un hombre oscuro el cual se había hecho conocer en persona muy pocas veces, y él siempre afirmaba que su musa inspiradora era el asesinato a sangre fría. Eso paralizaba a los que compraban sus libros, pero les excitaba e interesaba más aun la idea de leerlos.
Por eso mi decisión fue asesinar gente sin motivo aparente, más que para tener tantos lectores como Josh. Empecé a planear las muertes más raras pero estratégicas jamás antes vistas, y con eso me inspiraba y escribía sin césar. Al ver muertes causadas por mí, la inspiración brotaba como la locura que manipulaba mi sed de asesino.
Llegue a matar más de 48 personas. Y con eso logré ser un escritor reconocido, el cual asustaba pero trascendía cada vez más. Mis sueños se habían cumplido, no de una manera esperada, ni deseada, pero lo estaba haciendo, y esto producía en mi tal felicidad.

Luego de tantos años de fama, respeto, conocimiento, admiración, y dinero, las ideas en mi interior empezaron a escasear. Todos los planes extraños y maravillosos que tenía antes para asesinar personas no los podía consumar ahora. 
Necesitaba si o si nuevo material, si no todo el mundo se olvidaría de mi, como cuando cesa el invierno y los abrigos son olvidados en el closet, hasta que este se vuelva a presentar nuevamente.
No sabía que pensar, y la desesperación no tardo en llegar.

Por eso una noche a la luz de la luna y envuelto entre una suave brisa de verano, pensé;  la mejor decisión sería matar a la persona la cual admire. Debía matar a Josh, el héroe de la ficción, debía asesinarlo, para ser mejor que él, para ser reconocido nuevamente, para nunca ser olvidado y trascender como nadie lo había hecho en la historia jamás.

El 23 de Diciembre caminaba desesperado por la ciudad en busca de Josh. Me encontraba sudando descomunalmente, mi cuerpo temblaba, sentía una escalofriante y fría sensación de vértigo, pero a la vez me sentía excitado, iba a acabar con mi ideal.
Luego de tanto caminar, por fin había llegado a su casa. Entre por la puerta trasera, parecía no haber nadie allí dentro.
Yo me encontraba en su despacho, en eso encontré un diario el cuál contaba cada muerte que él había cometido para poder hacer sus creaciones, eran extravagantes, maravillosas, me salpicaban de estupefacción.
En eso, encontré una hoja la cuál relataba exactamente lo que había ocurrido con mi madre varios años atrás, eso me sorprendió, y comprendí que Josh había sido el drogadicto que mi madre había dejado entrar a mi casa, él cuál intento asesinarla luego de apoderarse de su cuerpo. Había sido todo planeado. Mi madre había sido un intento más de sus víctimas de asesinato. Esto produjo en mí una furia incontrolable, ahora tenía más razones para acabar con él.
De repente escuche que alguien ingresaba a la casa, era Josh.

Esa noche de verano acabe con él, y así fue como la satisfacción inundo mi cuerpo de un placer sublime e incontrolable.
Finalmente logré ser reconocido. 





3 comentarios:

  1. Esta obra fue escrita por vos? Me gustaría que la firmes debajo. Si no fuese así, es muy importante que la hayas compartido con todos. Me resultó muy atractiva la historia, el final y la sucesión de los hechos. Por otra parte, que el narrador sea un niño afligido por la circunstancia y su complejo círculo familiar.

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  2. Sí, la escribí yo. Muchas gracias por tu opinión profe. :D

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  3. Me encantò como reescribiste algunos episodios, es sorpresivo el encuentro con el escritor, por otra parte se alude a lo literario, a la profesiòn y a los procesos de escritura. Se conoce como funciòn referencial, dado a que en una historia se habla sobre cómo se escribe, què se lee y què provocarà en los lectores. Se produce tambièn intertextualidad con otros autores. Felicitaciones.

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