Eran momentos hermosos, y empezamos a tomarlos cada vez más como una sensacional luna de miel y no como un viaje para rendir nuestros estudios. Disfrutábamos cada momento.
Todo marchaba bien. Una día con mi marido pasábamos una hermosa noche de lujuria y placer hasta quedar profundamente dormidos. Al día siguiente me desperté al oír unos gritos agudos en mi cabeza, eran terribles y estremecedores. Al notar que mi marido no estaba a mi lado en la cama, corrí de la habitación a buscarlo.
Eran las 10 de la mañana, el cielo oscuro carecía de simpatía pero nublaba mi preocupación. Todos los pasillos del barco estaban completamente destruidos, repletos de agua. Todo a mí alrededor era devastador.
Corrí en busca de ayuda, al encontrar gente muerta y desvalida a mi alrededor me comenzó a faltar el aire, sentí que mi cuerpo se desvanecía, salía de sí, pero por suerte el Capitán del barco me había encontrado y me arrojó agua para que me incorpore.
Me explicaron que habíamos sufrido un choque, un impacto contra una enorme roca por la noche, por lo que me asusté mucho y en ese instante recordé que mi marido, había desaparecido. Les comenté que no estaba esta mañana con migo en la cama e imaginaron lo peor para él. La tristeza se esparció dentro de mi interior.
Volví a la habitación y me encontré con una carta de mi marido que supuse que me la daría al regreso del viaje. Decía que todo acabaría, que él tenía una familia oculta y que con migo solo buscaba el placer que no lograba encontrar con su otra mujer. Todo esto había sido una mentira y una farsa.
De repente escuche un golpe en la puerta y arrojé la carta de inmediato. Era el Capitán que había encontrado a mi marido herido y congelado, había estado lastimado en la intemperie. No sentí preocupación, al verlo solo recordaba la carta.
Él me miró, me sonrió y me dijo cuánto me amaba. Se levantó con todas sus fuerzas y quiso besarme. Yo lo esquivé y lo empujé al vacío. Fue entonces cuando desperté, estaba en la cama con mi marido, desesperada repleta de gotas de sudor.
Me levanté, miré a mi alrededor para confirmar de que todo había sido solo un sueño, hasta que comencé a oír gritos devastadores, y vi allí en un rincón del cuarto, una carta arrojada en el suelo, dirigida hacia mí...
Todo marchaba bien. Una día con mi marido pasábamos una hermosa noche de lujuria y placer hasta quedar profundamente dormidos. Al día siguiente me desperté al oír unos gritos agudos en mi cabeza, eran terribles y estremecedores. Al notar que mi marido no estaba a mi lado en la cama, corrí de la habitación a buscarlo.
Eran las 10 de la mañana, el cielo oscuro carecía de simpatía pero nublaba mi preocupación. Todos los pasillos del barco estaban completamente destruidos, repletos de agua. Todo a mí alrededor era devastador.
Corrí en busca de ayuda, al encontrar gente muerta y desvalida a mi alrededor me comenzó a faltar el aire, sentí que mi cuerpo se desvanecía, salía de sí, pero por suerte el Capitán del barco me había encontrado y me arrojó agua para que me incorpore.
Me explicaron que habíamos sufrido un choque, un impacto contra una enorme roca por la noche, por lo que me asusté mucho y en ese instante recordé que mi marido, había desaparecido. Les comenté que no estaba esta mañana con migo en la cama e imaginaron lo peor para él. La tristeza se esparció dentro de mi interior.
Volví a la habitación y me encontré con una carta de mi marido que supuse que me la daría al regreso del viaje. Decía que todo acabaría, que él tenía una familia oculta y que con migo solo buscaba el placer que no lograba encontrar con su otra mujer. Todo esto había sido una mentira y una farsa.
De repente escuche un golpe en la puerta y arrojé la carta de inmediato. Era el Capitán que había encontrado a mi marido herido y congelado, había estado lastimado en la intemperie. No sentí preocupación, al verlo solo recordaba la carta.
Él me miró, me sonrió y me dijo cuánto me amaba. Se levantó con todas sus fuerzas y quiso besarme. Yo lo esquivé y lo empujé al vacío. Fue entonces cuando desperté, estaba en la cama con mi marido, desesperada repleta de gotas de sudor.
Me levanté, miré a mi alrededor para confirmar de que todo había sido solo un sueño, hasta que comencé a oír gritos devastadores, y vi allí en un rincón del cuarto, una carta arrojada en el suelo, dirigida hacia mí...

Hermoso,puedo notar que tendras un gran futuro. no se quien sos pero me encantaria que envies mas de tus historias
ResponderBorrarExcelente, Florencia. Faltó que adjuntes las consignas, para que tus lectores conozcan, qué fuente te inspiró a escribir y qué autores modélicos seguís. Como te he dicho, el cuento que escribiste a partir de Amor de Silvina Ocampo, me pareció insuperable, construiste una trama apasionante y resaltaste el tópico celebrado por Borges: "Ficción dentro de la ficción", como el preponderante en el género fantástico.
ResponderBorrarLo voy a tener en cuenta. Gracias profe. :D
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