Empece a caminar tratando de acercarme a este hermoso sonido, mis pasos eran cada vez más rápidos, parecía no controlarlos, sólo quería llegar allí.
Al ir tan concentrada en mi destino, choque con una extensa rama la cuál me arrojo al piso. Entonces note que no era lo que pensaba, estaba en presencia de un encantadora Dríada. Yo no reaccione de tan buena manera, y el miedo que sentí hizo que la empujara. Entonces está se enfado al pensar que quería atacarla y me trato de hechizar. Pero de repente un Elfo apareció de entre los árboles sigiloso y la frenó. Me coloco entre sus brazos y al fin logre tranquilizarme.
Era un Elfo Silvestre completamente hermoso, sus orejas puntiagudas, tenía unos ojos pequeños color almendra que lograban transmitirme algo, pero no sabía qué. Su apariencia era de un ser fuerte y vigoroso.
Me miro cómo si me conociera de antes, y su expresión demostraba felicidad. Me dijo que me necesitaban, y que era un honor encontrarse con migo. El era muy amable y cortés.
Me pidió que nos dirijamos rápido al campamento, porque era peligroso que yo me encontrara sola por el bosque al atardecer.
Al llegar al campamento pude notar la presencia de cientos de Elfos, algunos vestidos con armaduras que no se distinguían por tener los colores del bosque, y otros con espadas largas, y en su mayoría con arcos. Todos preparando su armamento, o la montura para los grifos que allí se hallaban.
Al notar mi presencia, todos se agacharon en signo de respeto. Me resultó muy afable y grato de su parte, pero al mismo tiempo me resulto incomodo el hecho de no entender las razones por la cuál lo hacían.
En eso, un Elfo de piel un poco azulada y con un abundante cabello brilloso, se paró y me preguntó desesperado, cómo atacaríamos a los Elfos Oscuros para poder defender nuestras tierras, refiriéndose a mi como la que los dirigiría. Esto me sorprendió, pero me hizo comprender porque razón eran tan gentiles conmigo. Yo era la más poderosa, valiente y con la mayor sabiduría entre todos, no tenía opción.
Yo era la líder, la que manejaría este ejército de Elfos en busca del respeto y la seguridad que esperaban. Este era mi cargo, debido a que mis padres habían sido asesinados por los Elfos Oscuros y yo era sus sucesora, entender esto me dolió. Realmente sentí un abatimiento inexplicable, pero trate de superar la situación y opte por ayudarlos.
Planee estrategias de emboscada, y formas de lucha. Quise entrenar con el arco, pero note que tenía tal agilidad para lanzar una flecha y prepararme rápidamente para un nuevo disparo que no tuve necesidad de hacerlo. Era extraño pero yo ya tenía conocimiento acerca de todo esto.
Esa noche luego de tanto trabajo, mientras estaba acostada dentro de una tienda tratando de conciliar el sueño, escuche esas encantadoras melodías de arpa que había escuchado en un principio, esto produjo una intriga inmediata en mí, por lo que me aventure al bosque para ver de que se trataba. Cuándo llegue, allí estaba el arpa siendo tocada por un esbelto ser, era el Elfo Salvaje que me había salvado en mi encuentro con la Dríada. Era completamente hermoso. Yo me acerque a él y lo contemple en silencio.
Al terminar su esplendida composición se acerco a mí y me miro como en nuestro primer encuentro. Entonces volví a notar que algo me transmitía con su mirada. Él me besó de la manera más dulce y exquisita posible, entonces mi memoria me remonto a tiempos pasados, y comprendí que él había sido mi amado. Nos amamos, nos besamos. Él me desnudo y nuestros cuerpos se fundieron como uno solo, fue amor,un amor que ya había sentido antes.Fue una noche hermosa, alrededor del fuego nos dormimos juntos, el sentado y yo acostada sobre su regazo.
A la mañana nos despertamos al oír gritos que se aproximaban, estábamos en guerra...
Corrí en busca de mi arco, y comencé a matar tantos Elfos como pude, pero de repente perdí de vista a mi Elfo amado, y una sensación de frío sudor recorrió mi cuerpo. Él estaba luchando contra varios Elfos Oscuros, se veía tan hermoso, y audaz. Pero de repente un Trol temible, gigante y diabólico, salió de la tierra, y con todas sus fuerzas dio un manotazo sobre mi amado, hasta dejarlo tumbado entre las rocas.
Corrí, corrí tanto como pude hasta llegar a él, ya no quedaba más tiempo, sólo me beso con sus últimas fuerzas, e hizo una sonrisa tan radiante que mi corazón estaba a punto de quebrarse.
Empece a marearme, a sentirme dolida, con tanto calor que me sofocaba, mi vista se distorsionaba... finalmente caí de lleno al suelo.
Me desperté, y note que nada de esto había sucedido. Para mi desgracia, me encontraba entre gritos, alrededor de las llamas, atrapada en el auto con mis padres muertos, y mi amado a mi lado tomándome la mano, mirándome y sonriéndome con todas sus fuerzas...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario