domingo, 16 de marzo de 2014

16 de marzo de 2014
Lo que voy a contar en esta entrada quizás sea confuso, pero en realidad no lo es. Habla sobre lo que me paso esta semana, y principalmente sobre el día de hoy y ayer. Si no se entiende al principio, al final notarán que todas las cosas que dije se conectan completamente entre sí.

En la noche de ayer,  con mis primas estuvimos viendo televisión, habíamos visto vídeos de mis recientes vacaciones con mis padres, en las cuales había dos muchachos que bailaban como Michael Jackson.
Por la tarde, en la calle me había cruzado con Facundo, el amigo de mi papá. Ese mismo día, yo estuve buscando en nuestra caja de DVD’s una película que quería ver hace tiempo, “300”.
La semana pasada estuve todos los días tratando de recordar el nombre de una banda (Hammerfall) para decirle a Alexis, mi amigo, que la escuchara.
Con mi tía habíamos hablado sobre “Pulseras Rojas”, y me dijo que su personaje favorito de la serie era un niño con Síndrome de Down.
Y ayer a la noche odie a mi familia como nunca, quise mandar a la mierda a todos, pero me contuve. Lo único que dije fue, -Me da gracia, porque a mí no me dejan hablar acerca de nadie, pero de mí hablan todos.- 
Me enoje muchísimo, pensé en tirar todo lo que se encontraba enfrente mío sobre la mesa, juro que deseaba que en ese momento alguien me atacase o dijera algo más que rebalsará este vaso completamente lleno, pero no fue así, y como siempre pasa, quede en silencio, conteniendo el llanto y maldiciendo a todos.
Luego de estar tanto tiempo sentada completamente inmóvil en la silla frente a mi familia, sentía tanta impotencia y tanta sensibilidad que no soportaba más, por eso decidí irme a mi habitación para no llorar delante de nadie, ¡no me gusta!
La verdad que no llore, porque hice mucha fuerza para no soltar ninguna lágrima, me harte de llorar tan seguido, así que opte por sostener el llanto, pero mis ojos se humedecieron y quedaron completamente enrojecidos de la fuerza que estaba haciendo. Me sentía sola y muy mal, necesitaba que alguien me escuchase o simplemente me abrazara. Por eso a la 01:30 de la madrugada llame a Tomás, mi novio, en busca de contención. Hice varios intentos y luego de algunos llamados atendió, tenía la voz cansada y ronca, hablaba tan bajo que no se le entendía nada. Lo único que alcance a escuchar fue algo como –mi familia está durmiendo-, o –todos están durmiendo-  y creo que algo más, pero al terminar la frase corto de inmediato, yo seguía hablando pero al darme cuenta yo me hallaba hablando sola. Entonces me moleste tanto que pensé ignorarlo los próximos días.
Hoy me desperté a las 10 am, no sé si fue de pura casualidad, o gracias a que mis estímulos respondieron al notar que yo no estaba respirando. Pero en fin, desperté.
Esta mañana había soñado muchas cosas…

Soñé que estaba con mis primas en mi casa mirando a Michael Jackson bailando en televisión. Luego vi que estaba Facundo, el amigo de mi papá, en mi casa. (A él le gusta el heavy metal, el rock, y todos esos géneros de música.) Él había encontrado en una caja con DVD’s uno de color azul, Facundo me pregunto -¿Qué nombre dice?, aclaró que él lo sabía, pero esperaba ver que tan buena era yo en gustos musicales cómo para conocer la banda. Claro que yo conteste con toda seguridad el nombre, porque sí, me gusta esta banda. Entonces respondí – ¡Hammerfall!-, y en el DVD se podía leer perfecta mente el nombre.
Luego yo me hallaba en la mesa con toda mi familia, y algunos de estos padecían de Síndrome de Down.
 Yo estaba muy enfadada con mi familia, repleta de odio, ira e impotencia. Entonces me desate por completo y comencé a tirarles con cubiertos que habían sobre la mesa, con vasos y platos, con todo lo que había a mi alcance. Realmente necesitaba hacerlo, necesitaba descargarme, no importaba que fuera de la peor manera, tenía que hacerlo.
Todos estaban muy asustados y tristes, y vieron muy mal mis actitudes debido a que le estaba gritando también a esos familiares que en el sueño, supuesta-mente, eran “especiales”.
Tomás no apareció en mi sueño, creo que lo ignore como pensaba hacerlo en la realidad.


Fue todo muy extraño y real. Verme a mí desquiciada, loca y completamente desatada, llorando y abandonando toda defensa fue un cuadro un tanto lúgubre, pero sentía que lograba tranquilizarme. 
Comencé a sentir una fuerte presión en mi pecho, una sofocación terrible, no aguantaba más, era desbastador.

Ese día desperté desesperada, no me hallaba respirando. Fue horrible.
Aunque suele pasarme muy seguido, me quedo sin aire luego de haber soñado cosas que me perjudican o me hacen mal, y al otro día despierto nerviosa, sudando por no poder tomar ni una sola bocanada de aire.
Es horrendo esto, porque a veces me pongo a pensar mucho, y me pregunto… ¿Y si no logrará despertarme nunca más?, ¿Y si mis estímulos fallaran?

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Luego de unas horas, volví a quedarme dormida, la verdad es que no quería por miedo a no poder respirar luego, pero el sueño pudo más. Y me dormí.

Soñé que estaba de vacaciones con mi novio, y con mis padres. Nos encontrábamos en la casa donde Tomás me había pedido para que seamos novios por primera vez, en la casa de Lautaro. (Un hermano en aquellos tiempos. Hoy por hoy un simple compañero con el cual compartimos el mismo salón de clases.)
Con Tomás nos fuimos de la casa a pasear, y en el camino nos la pasábamos besándonos. En eso llegamos a un hospital y él se quedo fuera, mientras yo me hallaba dentro con mi familia. Mi madre me dijo, vienen los actores de “Pulseras Rojas” entonces, pudimos ver solo a unos pocos, dos o tres personajes y nos tomamos fotos con ellos. Vi a Jordi uno de los personajes que más me gustaban, pero cuando lo quise saludar note que era muy pequeño, era un bebe. Tenía una enfermedad tan extraña, como en la película “El curioso caso de Benjamin Button” la cual, naces viejo y morís joven, y era muy triste verlo muriéndose de tan pequeño.
Yo lo alce en mis brazos y le pedí a mi tío Beto que me sacara varias fotografías con él. Pero de repente comencé a sentir como punzadas, y una horrenda sensación antes experimentada, esa horrenda presión en el pecho que me ponía loca y me desesperaba. Entonces le di a Jordi a mi mamá, y me hundí en la silla del hospital, me estaba muriendo, no respiraba y yo le pedía a mi madre que haga algo, pero ella me ignoraba, yo le tocaba el brazo, le daba golpecitos para captar su atención porque no podía pronunciar palabra alguna, no tenía aire dentro mío, pero a ella no le importo, y justo en el momento más crítico, cuando sentía que realmente me iba a tumbar ahí en ese asiento celeste acolcho-nado, me desperté.


Nuevamente no respiraba, fue tan feo que comencé a llorar.

Tengo miedo.  :( 

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